¿Un vídeo corporativo emocio qué? ¿Emocional? ¿Pero existe eso en un vídeo corporativo?

Voy a sincerarme contigo. El término “vídeo corporativo” siempre me ha dado muchísima pereza. Lo reconozco. Durante muchos años lo he asociado a un tipo de vídeo en el que una gran empresa habla de cuándo se fundó, de sus logros, de sus procesos de trabajo, de su fantástico equipo multidisciplinar, de su exclusiva atención al cliente, de lo bien que hacen todo y de lo buena que es. Parece perfecta. Y muchas veces narrado por una voz en off tan profesional que la siento completamente ajena a la empresa.

Para mí el resultado al final es un vídeo muy profesional, sí. Incluso muchas veces espectacular a nivel visual. Pero también impersonal y sin sentimiento. Que habla de esa empresa como bien podría estar hablando de cualquier otra. Y quizás creo que esto ocurre por un tema de tono y de percepción, porque probablemente lo vea desde los ojos de un cliente que está sentado en el sofá de su casa, simplemente queriendo saber más de esa empresa.

Hay algo en común en todos los vídeos a la hora de trabajar en su desarrollo. Es fundamental tener en cuenta quién va a ser el espectador que lo vea. Si va a ser un cliente, un empleado, un directivo, un accionista, un inversor… Son perfiles diferentes, con intereses distintos, eso está claro. Pero independientemente del cargo, todos somos personas, todos somos humanos y sentimos de una manera u otra.

Por eso quiero hablarte de otro tipo de vídeo corporativo. De otra forma de comunicar. Un vídeo para llegar en sí a la “persona” desde la honestidad, sin querer aparentar nada.

¿Entonces qué es eso de un vídeo corporativo emocional?

Es un vídeo mucho más personal. A mí me gusta llamarlo emocional porque habla también de sentimientos, de estados de ánimo. Porque de alguna manera, cuando lo ves, te mueve algo por dentro. Te llega. No se limita únicamente a dar información, sino que va más allá y te transporta a otro momento, a otro lugar, con otras personas. Te hace vivir y sentir una historia y te involucra en ella. Y eso se traduce en verdad, cercanía y confianza.

Es decir, es un vídeo que te ayuda a conectar con las emociones de un espectador concreto. No es para llegar a todo el mundo. Porque recuerda que no podemos gustarle a todos.

Vamos a verlo por partes.

¿Cómo te puede ayudar un vídeo emocional de tu empresa?

Tus clientes sentirán tu negocio.
Porque tu empresa nació de una ilusión y una pasión. Y si tú te emocionas con ello, ¿sabes todo el camino que habrás ganado si consigues contagiar esas emociones a los que visiten tu web?

Percibirán la esencia y la autenticidad de tu marca.
Eso que a ti te hace ser diferente y que aparentemente, a primera vista, no se puede ver.

Te conocerán siendo tú mismo.
Verán cómo eres y se imaginarán, con motivos, lo que puede ser trabajar contigo.

Transmitirás credibilidad, confianza y cercanía, dando vida a tu web.
Cuando llegamos a una página web a veces es difícil creer si lo que estamos viendo es de verdad o es un simple postureo para vendernos algo. Así que el reto está en mostrar que eres de verdad, que eres auténtico. Que sabes de lo que estás hablando y crees en lo que haces. Y transmitir confianza y cercanía para que el que aterrice en tu web se sienta cómodo y quiera iniciar una conversación contigo.

Te sentirás atractivo con tu negocio.
Y orgulloso de todo lo que estás haciendo, reforzando tu autoestima personal y empresarial. Porque necesitamos mirarnos al espejo de vez en cuando y ser capaces de ver todo lo que estamos haciendo, que es mucho y muy bueno.

Te mostrarás diferente, porque eres diferente.
No te parecerás a tu competencia porque tú tienes tu propia voz, tu propia imagen y tus propias emociones. Sólo tienes que atreverte a enseñarlo para que los demás lo vean y lo sientan.

Estarás creando un recuerdo en la mente y en el corazón de tus clientes.
Cuando ves un vídeo que te gusta y te llega, se te queda dentro algo de él. Y eso, a la hora de la verdad e inconscientemente, te dará ventaja en el mercado. Porque cuando esa persona necesite lo que tú ofreces, serás lo primero que le venga a la cabeza por las emociones que le hiciste sentir.

Tendrás la herramienta perfecta para que tú y tus clientes compartáis tu empresa fácilmente, con un solo click, ganando visibilidad.
Y es que compartir un vídeo con las aplicaciones y dispositivos que tenemos a nuestro alcance, está a la orden del día. Así que cuando tu vídeo les guste, lo compartirán desinteresadamente y podrás llegar a muchísima más gente de forma gratuita, haciéndote más visible.

Te posicionarás como una empresa tan profesional como humana y cercana.
Porque detrás de una marca siempre hay personas que quieren llegar a otras personas. Muchas veces se quiere parecer tan profesional que uno se olvida del lado humano y personal. Y ése es el que de verdad ayuda a conectar emocionalmente con los clientes.

Éstas son muchas de las ventajas que yo veo en hacer un vídeo corporativo emocional, en presentar tu empresa de una manera personal.

Pero no quiero quedarme sólo en esta lista. Prefiero mostrártelo con Natalia y su empresa Blumenaria, un ejemplo real de lo que yo entiendo por este concepto.

¿Y a ti qué te parece esta visión? ¿Qué te ha transmitido Natalia? ¿Te llama la atención este tipo de vídeo de empresa o te sigue llamando más el vídeo corporativo tradicional? Estaré encantado de charlar contigo en los comentarios ;).

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Soy Pablo Velasco, freelance audiovisual.

Y desde Seiprod ayudo a emprendedores y a pequeños empresarios a mostrarse diferentes y a presentar sus negocios con un vídeo, expresando sus emociones y sacando su lado más personal, para dar vida a sus webs y permanecer en la memoria de sus clientes.