¿No te ha pasado alguna vez que has hecho algo con tu mejor intención porque pensabas que era lo correcto, lo que debías hacer porque era lo que se esperaba de ti en ese momento? Pero luego, con la distancia y el tiempo lo ves de otra manera y te das cuenta del fallo.

Y es que yo creo que cuando, de alguna manera, no nos permitimos ser nosotros mismos, es muy fácil que al final terminemos por equivocarnos.

Hoy quiero hablarte de cómo, por miedo, yo me equivoqué a la hora de hacer mi primer vídeo de empresa.

Ya que te he hablado de ellos, quiero compartir contigo esos dos vídeos que hice antes de hacer el que más me gusta a mí, que es con el que más cómodo e identificado me siento y que es el que tengo ahora en mi web y redes sociales.

El primero que hice fue éste. Te cuento un poco.

Mi idea era hacer un vídeo en el que mostrar al espectador diferentes argumentos por los que creía que le podía interesar grabar un vídeo. Y para ello elegí una serie de imágenes de trabajos que ya había realizado anteriormente acompañados de diferentes mensajes, en forma de texto, que quería comunicar. Utilicé animaciones sencillas, con una música tipo comercial, alegre.

Pero como te digo, no me terminó de convencer en ningún momento. De hecho nunca lo llegué a usar.

Y luego, trabajando en otro vídeo, di con una música que me hizo replantearme mi idea inicial, porque como ya te he comentado, no me acababa de convencer lo que acababa de hacer.

Esa música me hizo sentir el vídeo de otra manera. Y mantuve los mismos mensajes, pero en vez de mostrarlos con un texto, los decía yo con mi voz, para finalmente salir yo en pantalla. Era la primera vez que me ponía delante de la cámara. Con este vídeo por lo menos me sentía ya más identificado.

Aparte de la nueva música “épica” que incorporé, grabé nuevas imágenes en las que preparaba el equipo de grabación y que acompañaban a las que había utilizado ya en la primera versión del vídeo.

Aquí tienes el resultado de esta segunda versión, que estuve utilizando durante un año:

Está claro que a todos, en algún momento, nos ha tocado trabajar en proyectos que no nos gustan. Y gracias a uno de estos proyectos, yo hice un click.

Me encargaron un vídeo que no me gustó nada. No conecté nada con él. Y lo más importante, no me sentía orgulloso del trabajo que había hecho. Me dije: “no me dedico a esto para hacer este tipo de vídeos”.

¿Y qué es lo que hice? Me utilicé a mí mismo como ejemplo para lo que yo quería para mis clientes. Y aproveché esta situación para quitarme mis miedos y hacer el tipo de vídeo que realmente quería hacer. Quería contar mi historia. El porqué hago lo que hago. Y como siento que de verdad puedo ayudar a mis clientes.

Y de ahí salió este vídeo, que es el que ya has podido ver y es el que sigo utilizando actualmente:

Bueno, pues ésta es mi experiencia en este sentido.

Y en tu caso, ¿cuáles son tus miedos a la hora de pensar en hacer un vídeo para tu empresa? Te leo en los comentarios ;).

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Soy Pablo Velasco, freelance audiovisual.

Y desde Seiprod ayudo a emprendedores y a pequeños empresarios a mostrarse diferentes y a presentar sus negocios con un vídeo, expresando sus emociones y sacando su lado más personal, para dar vida a sus webs y permanecer en la memoria de sus clientes.